12/07/2010

gateras

Organizar la convivencia resultó muy fácil una vez que a las puertas de la casa se le instalaron unas gateras.
Ninguno de los dos se hubiera sentido bien al pensar que la relación no tenía salidas, la casa abierta, era la garantía de una vida libre y sin cadenas, la posibilidad de huida siempre presente.

El miedo al compromiso era un signo de los tiempos, y todo el mundo sabe que un gato tiene que ir por su cuenta a visitar las azoteas vecinas. Si vuelve....es por que quiere hacerlo, ahi está el valor.

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